Consejos para emprender en tiempos de crisis

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Los tiempos de crisis, lo son también de oportunidades. Pero aquellos que deciden arriesgar y levantar un negocio, necesitan de consejos que les inspiren para conseguir su objetivo.

Artículo por Enrique Jimenez CEO y fundador de Digital Group

consejos para emprendedoresTras mi experiencia personal y la de personas muy cercanas a mi entorno, me decido a exponer los que a mí me han servido de guía, tanto en tiempos de bonanza, donde todas las vacas son gordas y casi todos los gestores, buenos, y también en los baches económicos, cuando la crisis selecciona sólo a los mejores.

-Los costes fijos. El alquiler de las oficinas o del local es quizás el más importante, ya que lastra sobremanera los primeros beneficios. Amortizar estas inversiones conllevará, por lo menos, tres años. En un primer momento, es preferible no embarcarse en contratos largos de obligado cumplimiento, ya que no dejan margen de reacción para terminar con ese gasto o reducirlo.

Por ejemplo, al abrir un restaurante un emprendedor invierte 60.000 euros en una obra. Al año se traspasa el negocio y, lógicamente, gran parte de esa obra no se amortiza. Por ello, lo mejor es alquilar locales ya acondicionados para reducir esos primeros costes fijos, hasta comprobar que más adelante el negocio funciona. El mismo consejo se aplica para inversiones en activos fijos (máquinas para producir, por ejemplo). Lo mejor es alquilar, no comprar.

-Los salarios de los emprendedores. Es uno de los grandes males si al inicio no se deciden racionalmente y con mesura. No todos los socios han de ganar lo mismo, ni tiene que ir en función de su porcentaje en el accionariado. Puede darse el caso de que el máximo accionista de una compañía no sea el que tenga el sueldo más alto, ya que el salario depende de la responsabilidad y no del porcentaje de las acciones. En un primer momento, lo más adecuado es la contención del gasto, reduciendo el sueldo al personal para que el negocio sea más viable. Otra opción es que parte del equipo sacrifique una porción de su sueldo de mercado (el que cobraría en cualquier otra compañía) por más acciones de la empresa. Es decir, apostando a futuro por la compañía.

-El porcentaje de reparto de acciones. “Si somos cuatro socios, lo repartimos al 25%”. Esta afirmación da lugar a enfrentamientos, además de que no siempre es justa. Son mínimos los casos en los que cada socio aporta el mismo dinero y tiene las mismas capacidades. Normalmente, el creador o creadores desarrollan la idea y, posteriormente, buscan socios. Es decir, no todos tienen la misma implicación en el proyecto. Es necesario también llegar a un pacto de socios previo, donde si uno de ellos abandona la compañía en los primeros años o reduce su aportación, el resto pueda comprarle las acciones de forma obligatoria aunque no lleguen a un trato.

-No mezclar familia o amigos con negocios. Este es uno de los errores más habituales. Se tiende a idealizar el trabajo de familiares y amigos. Aunque esa persona sea un buen profesional, puede generar un problema inmediato, ya que ante cualquier discusión se tiende a darle más voz y a ser menos firme cuando comete un error. Esta situación es especialmente conflictiva en los momentos iniciales de un negocio; en los cuatro primeros años, que son los más críticos.

-Tener socios o no. Lo recomendable es que al comienzo sean los menos posibles. Los enfrentamientos entre socios son la principal causa de disolución de una compañía. Un tercio del 90% de las compañías que cierra en los cuatro primeros años se deba a estos desencuentros. Por ello, hay que valorar si tener socios es realmente necesario. Finalmente, si se decide contar con ellos, deben ser complementarios al fundador con especialidades como administración y finanzas, o marketing y ventas.

-Venta de participaciones u opciones de compra. Estos modelos está muy de moda en las startups. En cuanto a la venta de participaciones, es una buena opción si se necesita crecer de una forma muy rápida, como en los casos de los outlets online como Privalia o Buy Vip, cuyo segmento no existía y era fácilmente copiable. O Groupon o LetsBonuts. Sin embargo, hay muchos emprendedores que buscan el dinero ajeno no porque quieran o necesiten crecer rápidamente. No piensan que si aceptan esa financiación, están perdiendo el control de su compañía.

Hasta los cuatro primeros años, no es recomendable, sobre todo, hasta que las acciones tengan un valor de mercado acorde. Por lo que se deben vender participaciones por debajo del 40% de la compañía.

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Además, hay que evitar las opciones de compra, ya que sólo son ventas diferidas que los inversores ejecutan si les interesa. Si el negocio va mal, no lo harán, y si van bien, quizás lo hayan comprado a un precio inicial mucho más ventajoso. Es decir, si están interesados en el negocio, que lo paguen en el momento y con su valoración de mercado, y si quieren una mayor participación, ya habrá momento de acordar un justiprecio posterior.

Por último, siempre que se pueda, hay que intentar contar con socios industriales o que aporten valor más allá del dinero. Tener socios expertos en una materia es algo sumamente útil. El dinero es sólo dinero, pero contar con un consejero puede ser la diferencia entre sobrevivir o no hacerlo.