El 32,6% de los españoles ha conectado a sus equipos algún USB o disco duro infectado

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El informe confirma que el 47% de los españoles utiliza redes WiFi gratuitas abiertas desde su smartphone, el 45% desde su tablet y un 27% desde sus portátiles

El informe “Percepción y conocimientos de las amenazas TI: El punto de vista del consumidor” (1)  elaborado por Kaspersky Lab  y O+K Research confirma que los usuarios son más propensos a convertirse en víctimas de delitos informáticos a través de su conexión y uso en Internet, mientras que las infecciones causadas por la conexión de dispositivos de almacenamiento externos (discos duros o USBs) a nuestros equipos son menos comunes.

Sin embargo, el 32,6 por ciento de usuarios españoles confirma haber infectado en alguna ocasión su ordenador (portátil o de sobremesa) a través de la conexión de una de estas unidades externas. Incluso si el equipo del usuario está protegido, insertar un dispositivo USB infectado que nos faciliten amigos o familiares con fotos, música o cualquier otro documento guardado, puede derivar en una pérdida de información. Por ese motivo, la medida de seguridad más eficaz es el cifrado de los datos sensibles.

Un método relativamente extendido entre los ciberdelincuentes para llevar a cabo el robo de información a usuarios es el de la interceptación de datos a través de redes inalámbricas, especialmente redes WiFi. Hoy en día un montón de cafés, restaurantes y otras áreas públicas ofrecen este servicio que rara vez requiere de contraseñas o cifrado.

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Eso significa que cualquier persona puede utilizarlas, e interceptar y analizar el tráfico en estas redes es una tarea relativamente sencilla para los cibercriminales. El 47% de los españoles utiliza estas redes WiFi gratuitas abiertas desde su smartphone, el 45% desde su tablet y un 27% desde sus portátiles. Además, más de la mitad de los encuestados confirma que utilizan estas redes todos los días o al menos 2-3 veces a la semana.

Estos datos demuestran que los usuarios todavía subestiman los peligros derivados de conectarse a una red WiFi pública abierta. Cuando se trata de redes inalámbricas, es muy fácil evitar la amenaza y que los datos sean interceptados accediendo sólo a puntos WiFi seguros y cerrados que requieran la contraseña de los usuarios que vayan a conectarse. Lo que el estudio muestra es que los consumidores viven en un entorno inseguro, y los delincuentes cibernéticos puedes atacar utilizando varios puntos vulnerables.