El Jefe que nadie querría, por David Guiu de SOCIALetic

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jefesEl Jefe que “puede con todo”; y no sabe delegar, por David Guiu – CEO de SOCIALetic.com

En grandes empresas y empresas en que “el jefe” es un empleado; es dificil encontrar la figura de “El jefe que puede con todo, y no sabe delegar”. Las jerarquías empresariales delimitan su trabajo, y éste tipo de “jefe ” (o sub-jefe) sabe bien qué tiene que hacer y que no.

Este “tipo de jefe” tiene unas normas y han sabido delegar en él. Por lo general, es importante decirlo, hará lo que se le tiene encomendado y poco más. Sus funciones son unas muy acotadas y suele pronunciar la frase “no forma parte de mi trabajo”; en voz alta o para sí mismo en muchas ocasiones, cuando cree que una tarea no forma parte de su cometido, como suelen ser los sueldos y los temas relacionados con la contabilidad y economía . Puede o no ser un buen jefe; pero ese sería otro tema. No es de este tipo de jefe, recordemos “un empleado más” pero con un cargo superior al resto, del que hablaremos en este artículo de opinión.

En éste caso quiero hablar del muy habitual jefe que manda en una PYME, que no tiene a nadie “por encima” y es dueño y señor de su empresa., y entre los que hay muchos que cumplen con la definición de “el jefe que puede con todo; y no sabe delegar”. No todos lógicamente.

En España; un país en que la pequeña y la mediana empresa tiene gran fuerza en el tejido empresarial del país; me “da por ahí” que puede haber más de uno de este tipo. Imagino que también en cualquier lugar del mundo…

¿Y qué o quién es el jefe “que puede con todo y no sabe delegar”…si no lo han reconocido ya?. 

Por lo general y según mis experiencias, “el jefe que puede con todo y no puede delegar” tiene diferentes puntos comunes:

  • Pasa por la oficina cuando quiere.
  • No es un apoyo, aunque el cree que si, ya que al no estar cercano es de dificil, muy dificil o imposible comunicación.
  • Se ocupa de uno o más negocios, con los que cree que puede y, de acuerdo con el anterior punto; falla en la comunicación con sus empleados por la falta de tiempo.
  • Suele llegar tarde a todos los lados; si llega.
  • Siempre está liado, siempre está ocupado y ante una consulta siempre hace esperar. Su tiempo para cualquier empleado es máximo de 5 minutos en los que no suele mirar a la cara ya que está haciendo tres cosas más a la vez; y suele recibir una llamada en cada uno de sus tres teléfonos móviles de última generación que los operadores le regalan mientras el empleado intenta comunicar con él.
  • Sintomáticamente cree que lo más importante son los clientes, que sin quitar su importancia; debo decir que no pueden serlo tanto por encima de los trabajadores.
  • Sus trabajadores no son “personas”; son trabajadores. Perfectamente cambiables, se les puede menospreciar y nunca valorar en público o en privado; salvo que les interese sobremanera no la persona, no su trabajo, sino lo siguiente que van a tener que hacer (para él).
  • Pagan mal y tarde.
  • Nunca sabes si va a venir o está de vacaciones en cualquier parte del mundo. O haciendo más negocios con los que, “lógicamente va a poder” casi solito.
  • No valoran a sus empelados estrella, a los que llevan tiempo y tienen hechos consagrados. Priman más a sus nuevas “adquisiciones” (porque son “suyas”); aunque sean inexpertos y sin trayectoria contrastada (esto no suele durar más 3 semanas).
  • Promete cosas, premios, incentivos…que si llegan algún día, rápidamente desaparecen.
  • Se ven traicionados y “apuñalados por la espalda” ante cualquier propuesta de cambio organizacional o reclamación de sus derechos como empleados, que usualmente ni conocen.
  • No se llevan bien ni son sus abogados; a los que tienen que recurrir muchas veces ya que al quererse ocupar de todo, de una forma correcta “para ellos” e incorrecta para cualquier trabajador; suelen tener problemas con trabajadores, organismos públicos, clientes…
  • Son ahorradores para los temas de empresa, si un empleado puede funcionar por tres; mejor que mejor. En lo personal cambia todo radicalmente.
  • No saben delegar.
  • Él siempre lo haría mejor.
  • Él nunca debe nada; el trabajador si.
  • Tienen “mucha pasta” y siempre piensan en crecer “por el tejado”.
  • Es “bastante imposible” cambiarlo.

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  • Suele emplear frases tan bonitas como “si no estás a gusto, ahí tienes la puerta” pero le es bastante dificil echarte; ya que eso vale una pasta. Psicología pura señores!!!!, pero lo dicen de corazón.
  • No se reconocen en ninguno o casi ninguno de los puntos citados.

Seguro que hay varios puntos más negativos “del jefe que no sabe delegar”; que por no hacer más saña, mejor ni recordar.

Creo que con los puntos descritos cada uno podrá ver si conoce a alguno de éstos jefes o los ha tenido alguna vez. Si no es así, considérese usted muy afortunado.

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