El Mito de la Interacción, por Alicia Batlle @AliiciaNoah

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interaccionAlicia Batlle @AliiciaNoah, guionista de TV3 y crítica, que compartía con todos nosotros recientemente el artículo titulado El Nativo Digital, un nuevo tipo de consumidor (de información)”, nos habla ésta vez de la interacción real que se consigue con un acto de comunicación; principalmente en redes sociales. Un tema en el que vale la pena produndizar, pensar y reflexionar como Alicia consigue transmitir.

No se trata de un texto para leer y entretenerse únicamente, pese a su agradable lectura, sino que como el gran escritor irlandés George Bernard Shaw dijo (e intento reproducir sus palabras tal y como la memoria me lo permite) “si le enseñas algo a una persona, nunca lo aprenderá”; en clara referencia a que la práctica hace al maestro y se debe experimentar lo que nos cuentan o enseñan. Tras haberlo leído, me dí cuenta de que había destacado (en negrita) casi la totalidad del texto y el problema fue revertir mi acción -para no hacer el texto difícil de leer-; aunque no me supuso problema ya que así podía volver a leerlo y seguir pensando en su gran contenido. Sin más prámbulo; les dejo con éste gran artículo de Alicia Batlle. /David Guiu – CEO PYMW

 

Si no consigo captar su atención en estas primeras dos líneas, si no consigo que les interese lo que voy a contarles… Está claro lo que hará el 100% de los lectores: abandonar la lectura y pasar a otra cosa. Esto es lo que nos enseñan a los futuros periodistas y en general a cualquier persona que quiera dedicarse a la Comunicación.

Aún recuerdo a uno de los profesores de mi primer curso en la Facultad de Comunicación Blanquerna, en Barcelona. Luís Pastor nos decía en su clase que el autor de un texto tiene ante él una hoja en blanco y en ésta desea y debe plasmar unos contenidos que interesen a su público (y cuanto más numeroso sea este público, mejor).

El autor únicamente dispone de una oportunidad, una vez escrito el texto, una vez, estructurado, redactado, repasado y enviado… el lector es quien tiene el poder. Cuando empieza a leer es porque el título ha conseguido atraerle, hemos conseguido que quiera ir más allá de los titulares y zambullirse en el artículo. Cuando empiece, el autor debe captar su atención desde la primera línea, no nos podemos permitir el lujo de perder lectores ¿verdad?

En la sociedad actual y, tal y cómo funcionan las cosas, el tiempo es oro. ¿Por qué va a gastar alguien su precioso y valioso tiempo en leer nuestros textos? La respuesta es obvia: lo harán si somos capaces de crear interés, si somos capaces de conseguir que sigan más allá del primer párrafo y que cuando lleguen al punto final la sensación no sea de pesadez sino de satisfacción por la información obtenida, por el nuevo conocimiento o simplemente porque hemos conseguido entretenerles, sorprenderles o animarles.

Ese es el secreto de cualquier escrito ya sea un artículo en la prensa diaria o una novela de mil páginas.

Y aquí es dónde empezamos a hablar de interacción. Tiempo atrás, antes de las nuevas tecnologías que parecen hacer posible cualquier cosa, los textos se escribían, se enviaban y el lector los recibía. Su única función, su única posibilidad era leerlos y, como mucho podía enviar una carta al director manifestando su opinión sobre tal o cual artículo y esto saldría (o no) publicado con alguna respuesta pasado un tiempo.

La comunicación medios-lectores iba únicamente en un sentido emisor-receptor. El mensaje llegaba sin posibilidad de réplica. No existía lo que hoy los post-modernos llamamos interacción.

Entendemos la interacción como la posibilidad de que se establezca una comunicación bidireccional que tiene más que ver con el cara a cara. Una comunicación capaz de ir en ambos sentidos: emisor-receptor-emisor…. Y que así el usuario descontento, el usuario que no ha entendido algo o que simplemente desea expresar su opinión al autor, pueda hacerlo.

Así, en los diarios digitales, pueden dejarse comentarios en: noticias, críticas, opinión etc… Pero yo me pregunto ¿y qué más? ¿Realmente es esto interacción?

Que podamos dejar un comentario debajo de la noticia publicada, que tengamos la sensación de que seguir a los medios y a sus periodistas, a las marcas y a sus creativos… a los famosos y a su mundillo… en Twitter, ¿es eso garantía de interacción?
Sinceramente, yo creo que no. Por eso quiero hablar hoy aquí de lo que yo he bautizado como “El mito de la interacción”.

Si lo que creemos ahora es que todos podemos decir la nuestra, que el periodismo ciudadano es una realidad y que los medios nos tienen en cuenta, que nos contestan a todos, que podemos hablar con ellos… Creo que estamos muy equivocados. Es cierto que hoy en día cualquiera puede tener un blog, cualquiera puede crearse una cuenta de Twitter y cualquiera puede escribir un comentario bajo una noticia y esperar a que se lo contesten. Correcto.

Seamos sinceros, ¿cuántos blogs tienen una audiencia que podamos considerar relevante? ¿Cuántos de nuestros comentarios en las redes sociales obtienen respuesta de los personajes públicos a quienes iban dirigidos?

Vivimos en la “falsa interacción” creyendo que lo que decimos se escucha más allá de nuestros seguidores en Twitter.

Si bien es cierto que las empresas tienen en cuenta la opinión pública, que se hacen estudios y que evidentemente el consumidor marca tendencias, esto está muy lejos de significar que tenemos voz activa en cuanto a comunicación e información…y mucho menos significa que tengamos interacción con los medios.

A la hora de la verdad, seguimos recurriendo a las fuentes oficiales para informarnos y, si es cierto que a veces nos llega antes la información de última hora por un usuario de Twitter que está en el lugar de los hechos, a pesar de esto sería muy hipócrita decir que no acudimos luego a nuestros medios de confianza (ya sea por ideología o por mera costumbre) a constatar todo aquello que hemos leído en las fuentes no oficiales.

Como dije en mi artículo de la semana pasada (y lo mantengo), somos nativos digitales y como tales nuestra forma de consumo ha cambiado, pero ha cambiado en cuanto al formato (del papel a la web, de la tele al Smartphone…) pero las fuentes… eso no ha cambiado tanto.

Ahora lo que toca es que los medios se den cuenta de una vez de que les siguen leyendo y les siguen escuchando, lo que no hacen es comprar su versión en papel. Así que lo que deben hacer es reinventarse y transformar la forma en cómo nos ofrecen los contenidos. El negocio está en la red. Aquí es donde tienen que invertir y donde deben hacerse con el nuevo mercado (que no es nuevo, sino transformado).

La información siempre es necesaria y siempre se consumirá. Deben negociar con las condiciones. Como usuarios es genial que sea gratis ¿verdad? Aunque no creo estar equivocada cuando afirmo que estaríamos dispuestos a pagar (¿el precio que pagaríamos por un diario en papel?) por una publicación web de calidad.

Es obligación de los medios ofrecernos una información de calidad vía nuevos formatos. Lo estamos pidiendo a gritos.

En cuanto a la interacción, supongo que es positivo que sigamos (todos) con esa falsa sensación, ese sueño del “yo también” cada vez que publicamos un tweet, enviamos un comentario y esperamos ilusionados que la fuente oficial, el famoso, o la marca, nos contesten.

Alicia Batlle

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