La diferencia entre eficiencia y eficacia , por Javier Fernandez Aguado

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Ser eficaz no es lo mismo que ser eficiente. La diferencia entre eficacia y eficiencia según el autor de El Idioma del Liderazgo

Hace un tiempo les presentábamos el último libro de Javier Fernández Aguado, llamado El Idioma del Liderazgo y editado por LID Editorial Empresarial. El libro se compone de 1000 consejos para ser un verdadero líder y triunfar en los negocios. Ni que decir que desde SOCIALetic.com les recomendamos encarecidamente la lectura de esta excelente obra.

diferencia entre eficacia y eficiencia

Entre éstos 1.000 consejos, hay 19 que nos indican la diferencia entre eficacia y eficiencia y que nos sirven para darles una muestra del libro, mostrarles su estilo y calidad de información. Son los siguientes (reproducción autorizada por LID Editorial Empresarial exclusivamente para SOCIALetic.com):

– El Eficiente hace las cosas correctamente. El Eficaz hace las cosas correctas. Lo ideal seria un eficaz eficiente: que hace las cosas correctas, correctamente. En términos generales, puestos a elegir, mejor un eficaz caótico, que un eficiente burócrata.

– Una organización ha de lograr objetivos precisos. Perderse en burocracias puede ser dañino, pero un mínimo de orden es necesario porque es el único modo de que el sistema marcha con expectativas de futuro. De otra forma, tal vez se consiguen objetivos pero se ignora por qué, e incluso cómo. Al cabo del tiempo, cuando todo se ha basado en personajes excesivamente carismáticos, las instituciones caen por falta de columna vertebral.

– El eficaz de verdad marca metas precisas (no utópicas) y define los medios necesarios para lograrlas. Plantear imposibles es sencillo, indicar como alcanzarlos es más complicado, pero resulta fundamental para no perderse en filosofías.

– Gritar: “”¡para ayer!”, no es señal de eficacia, sino de estúpida presunción.

– El eficaz expone las metas con las indicaciones precisas: no más, pero tampoco menos.

– Perseverar para alcanzar, principio clave que muchos deberían aprender (y asumir en sus vidas), porque el directivo, en general, y el latino en particular, es dado a empezar para luego abandonar el proyecto ante las primeras dificultades.

– El eficaz de verdad exige porque se exige. Normalmente habría probado él mismo la dificultad de la tarea que ahora encomienda. No está de más, sin embargo, que recuerde que no todos tienen las mismas cualidades o habilidades de las que él está dotado.Algunos que tienen más conocimientos, experiencia, aptitudes o actitudes podrán llevar a cabo las metas incluso mejor que él mismo si se pusiera a ello.

– Es posible eficacia sin eficiencia, pero es mejor que se den las dos.

– Es posible eficiencia sin eficacia: los papeles al día pero sin saber cuáles son las metas que se persiguen y desde luego sin lograrlas: ¡Triste cosa!

– El eficaz nunca se contenta con lo conseguido. Con mentalidad siempre joven está planteándose nuevos retos de forma permanente.

– No puede gobernarse una empresa sin asumir riesgos; pero han de ser razonables y soportables para la organización y para su gente, no imprudentes o desmesurados que en el fondo vienen a ser yerros parecidos.

– Las desilusiones no han de llevar a la parálisis, sino a reemprender la marcha con más experiencia. Una es, al menos, evidente: las cosas no son tan fáciles como se hubiera deseado.

– El eficiente tiende a asimilarse al paradigma de funcionario acomodado; el eficaz, hacia el de intraemprendedor.

– El eficaz busca resultados, pero no a cualquier precio. Eso sería lamentable y, cuando menos, no llegaría a cumplir con lo pactado al asumir su labor de gobierno:  llevar adelante su unidad de negocio sin hundirla ni dañar la dignidad de las personas que para él trabajan.

– El eficaz no oculta los problemas, los detecta e intenta ofrecer soluciones a medio y largo plazo.

– No siempre es eficaz actuar. A veces es mejor que el tiempo soluciones los problemas. Decidir cuando esos es así, es signo de inteligencia. Es fácil pasarse por el lado del activismo: intervenir donde no se debería; o por el de la acedia: dejar que las cosas marchen a su ritmo porque no se está dispuesto a intervenir.

– Hay normativas y reglamentos en todas las organizaciones que van quedando obsoletos. El eficaz lo detecta, y procurando no causar conflictos con los más rígidos, lo va dejando de lado. El eficiente, por el contrario, impone hasta la última letra de normas que ya deberían reposar en una papelera hace tiempo.

– Casi nunca es más eficaz quien corre más en la empresa, sino quien elige con mayor acierto las tareas a las que se ha de dedicar sus mejores esfuerzos y tiempos.Directivos hay que consideran señal de eficacia no tener un minuto para nadie, atender de formas apresurada a los demás o hacer ostentación de importantes reuniones. Suele suceder que quien no tiene tiempo para nada , en realidad no tiene nada para su tiempo más que el afán de aparentar grandes responsabilidades que, si no son llevadas a cabo, no afectarían a la buena marcha de la organización.

– A veces hay que correr y dar impresión de prisa. Son las menos. No por mucha sensación de premura se resuelven de manera más acerada las cuestiones.

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Como hemos podido observar, y ahora ya dirigiéndonos a ustedes desde SOCIALetic.com, “El Idioma del Liderazgo”  viene cargado de muy buen contenido. De contenido que invita a la reflexión. Posiblemente, en el caso de muchos, a la recordación de experiencias pasadas que nos ayudaron a incorporar correctas actitudes para mejorar nuestras aptitudes.

Y en ésa línea, y en la de convertirnos en líderes, es en la que Fernandez Aguado, Catedrático de la Escuela de Negocios de Navarra y Doctor en Ciencias Empresariales por la Universidad Complutense, además de Presidente de MindValue;  “marca el camino” de los interesados en ésta obra que ha llevado a decir a Xavier Baró, Director de personal de Corporació Sanitària Parc Taulí de Sabadell, en la revista AEDIPE que :  “Javier Fernandez Aguado proyecta una visión meridiana de la realidad actual y su relación con el futuro. Es un gurú“. O al periodista Rafael Esparza que “Es el más sólido pensador español dedicado al gobierno de personas y organizaciones”.

La diferencia entre eficacia y eficiencia ; es solo un pequeño apartado de su magistral libro. Recuerden: “El idioma del liderazgo“.