¿Cómo ha afectado internet al tratamiento de la salud en nuestra sociedad?

medicosLa cada vez mayor generalización de la red en nuestra sociedad ha cambiado el mundo. Hemos cambiado nuestra forma de concebir el periodismo, la educación, el comercio, el marketing, el sexo, el amor y hasta los juegos de ordenador. Veamos cómo ha afectado internet al tratamiento de la salud en nuestra sociedad

Y, en parte, también está cambiando la forma de concebir los aspectos relacionados con la salud. A este sector le falta aún mucho por desarrollar, pero existen algunos puntos comunes que empiezan a observarse. Por www.saludfacilhoy.com Imagen por © WavebreakmediaMicro – Fotolia.com

Dentro del “sector” sanitario en internet podemos advertir varios bloques diferenciados:

  • Páginas de organismos oficiales de salud: hospitales y centros, mayormente. Si bien cada vez tienen mayor presencia web, les falta mucho por implementar, amén de una educación del usuario en usos de la red. Podemos decir que el final del proceso en este caso, será cuando la mayoría de pacientes, a la hora de pedir cita o realizar alguna gestión médica, acuda por instinto/necesidad a la web.
  • Páginas de negocio sanitario online: básicamente compañías aseguradoras de salud y centros privados (entre los que destaca la cirugía estética). Están abiertas al usuario general, y normalmente su implementación está mucho más desarrollada que en los organismos públicos (como casi siempre).
  • Paginas de empresas especializadas del sector sanitario: aquellas farmacéuticas o laboratorios de investigación, por ejemplo, cuyo target es mucho más ajustado. El usuario medio, antes buscará “farmacia” que “Pfizer”, así que están orientadas a un usuario con mayor conocimiento del sector, o directamente, profesionales, y por tanto están más desarrolladas en la red.
  • Páginas informativas – divulgativas: este es el tema más complejo, puesto que son páginas ampliamente visitadas, y afectan directamente a nuestro modo de vida y concepción del sistema sanitario.

Las páginas divulgativas sobre salud en internet: contrasta con cuidado

Internet brinda, por encima de todas las cosas, información. La información es la llave maestra de internet, sobre ella se sustenta todo lo demás.

Generalizar internet significa generalizar el libre acceso a una gran parte de la información existente en el planeta, y eso es bueno para el ser humano. Una persona informada siempre es más completa, y está más preparada para la vida, que una que no lo esté. Para que esto sea posible, internet está, y debe seguir estando, descontrolada. Su fuerza son su fluidez y su aspiración global, y si intentamos regularizarla, la asfixiaremos y la mataremos, o la despojaremos de todo su sentido y la convertiremos en otra herramienta de control social.

Ahora bien, este descontrol tiene sus contrapartidas. Cuando nadie controla la información, ¿cómo sabes que esa información es de fiar? Muchas veces es difícil saberlo, pero existen algunas maneras de orientarnos de forma relativamente segura.

Lo primero, evidentemente, es comprobar el organismo o la persona que firma la información. No es sinónimo de infalibilidad, claro, pero es que no existe nadie infalible, tampoco los profesionales. Sin embargo, siempre me fiaré más de una información firmada por un equipo de oncólogos de un hospital que de un texto anónimo que he encontrado en una web sobre el cáncer.

Luego tienes estos textos anónimos, o firmados por desconocidos. Que no podamos acreditar su currículum no significa necesariamente que la información sea defectuosa (desde Wikipedia a blogs personales o incluso comerciales pueden tener, y tienen, información precisa y valiosa), simplemente tendremos que contrastarla. No debemos quedarnos con lo primero que leamos: hay que buscar tres, cuatro, diez veces la misma información en diferentes fuentes y ver sí concuerda, o la idea está mal transmitida.

En todo caso, las posibilidades de encontrar información han derivado en otro problema, y es el del autodiagnóstico. Y esto es un problema porque, al acceder a la información no como mero usuario interesado, sino como paciente de hecho, sólo existen dos situaciones de la que se derivan una serie de consecuencias:

a)     Nos diagnosticamos mal, así que

  1. Si es factible, nos automedicamos. Mal, por supuesto.
  2. Si no es factible, vamos al médico con una idea equivocada en la cabeza, o incluso pedimos hora en el especialista equivocado. Además, nos provocamos una ansiedad innecesaria en el tiempo que medie entre el autodiagnóstico y la visita con el especialista. O por el contrario, le quitamos importancia a un problema más serio de lo que pensamos.

b)     Nos diagnosticamos bien, así que

  1. Si es factible, nos automedicamos, aún con el riesgo de errar la dosis precisa para nuestro cuerpo.
  2. Si no es factible, vamos al médico, aunque en el tiempo entre la diagnosis y la visita profesional, nos someteremos a ese estrés innecesario, porque ya sabemos lo que tenemos, y aún no hemos empezado a tratarnos.

[
]

El cuerpo humano es una máquina muy compleja capaz de sorprender a los propios profesionales, que han estado formándose durante años. Y ellos conocen las interacciones y las particularidades del ramo que el usuario desconocerá por muchas páginas que lea. Una sesión de ocho horas de Wikipedia no sustituye seis años de carrera.

Dados los evidentes riesgos para la salud, lo más sensato es evitar el autodiagnóstico si no se pertenece al ramo. Pero dado que nuestra curiosidad es insaciable, y si nos aqueja algún mal, querremos saber al momento qué nos pasa, lo que debemos hacer es tomar toda la información que encontremos con cierta distancia. Abordémosla como usuarios, no como pacientes. El paciente debe ser atendido por un profesional.

Comparte