De posicionamiento y emprendedores, por Luis Urzua

Actualmente me encuentro cursando los últimos semestres de la licenciatura en Mercadotecnia en León, Guanajuato, uno de los municipios de México en el que la industria del cuero-calzado había sobrellevado la economía de este mismo.

Desde hace un par de años a la fecha, ha sido visible cómo se ha cambiado el giro poco a poco.  Ahora ya no sólo se encuentra en el calzado, sino que recibe mucho turismo de servicios.  A decir verdad y por palabras del Director de Economía del municipio, el 52% de toda la derrama económica que genera el turismo en el estado de Guanajuato proviene del municipio de León, nada mal para una ciudad que hasta hace 2 años estaba posicionado como la capital del calzado.

El posicionamiento de una empresa no siempre quiere decir que no se podrá ingresar a nuevos mercados, sino todo lo contrario. Es un reto para salir a la conquista de nuevos consumidores y nuevos nichos; el contar con un posicionamiento en cualquier ámbito es sinónimo de liderazgo y experiencia, herramientas necesarias para lograr el crecimiento de la empresa. Veámoslo de la siguiente manera: Cuando se emprende el primer negocio, la mayoría de las ocasiones se realiza con nada de experiencia y con intención de incrementar las ventas paulatinamente que lleva a tomar decisiones apresuradas y basadas en el presentimiento ya que no se cuenta con el capital necesario para realizar investigaciones. Al tomar este tipo de acciones, invariablemente aportarán experiencia y ayudarán a redefinir estrategias a futuro.

Para que Coca-Cola se convirtiera en la marca que es ahora, requirió de años de trabajo de ‘naming’ y satisfacción al cliente, pero no por ello se puede olvidar que esta empresa comenzó como un proyecto de emprendimiento que seguramente en sus principios cometieron una infinidad de fallas  que le permitieron definir el rumbo de la compañía. Una vez encarrilada, decidió que la mejor manera de conectar con el consumidor era creando experiencias, y para ello necesitaba cambiar su percepción y con ello su posicionamiento. Ya no sólo era un refresco que quitaba la sed, sino que se había convertido en el símbolo que mantenía unidas a las familias del mundo. Y esto se lograba desde la mesa del comedor.

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Cuando hablamos de Coca-Cola ya no nos referimos a ella únicamente como un refresco. Ahora lo hacemos como una bebida indispensable para pasar un rato agradable con la familia. Y todo esto sucede, gracias a un innovador que no tuvo miedo a la hora de cambiar el posicionamiento del producto.. Así como el municipio en el que actualmente estudio decidió cambiar su giro económico, Coca-Cola también lo hizo hace algunos ayeres cuando quiso generar experiencias y pasar de ‘quita-sed’ a un símbolo de unidad. Y si ya tenemos éste y muchos otros ejemplo ¿Por qué no arriesgarnos a introducir nuestro producto en nuevos mercados o simplemente cambiar su imagen con visión más global?.  Todo cambio requiere de un esfuerzo extra, pero es muy interesante valorar el ciclo de vida de un producto y ver si se está en el momento adecuado de proyectarlo con más intensidad.

Autor: Wicho Urzua – Imagen por © focusphoto – Fotolia.com

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