La fisioterapia manual es uno de los grandes métodos terapéuticos para los dolores y el cuidado de las lesiones en la actualidad. En un contexto en el que la mayoría de los pacientes que acuden al fisio son tratados por máquinas, algunas clínicas se han centrado en un abordaje vinculado directamente a las manos del especialista.
A través de masajes, presiones, movilizacion y estiramientos provocados por la propia fuerza de los sanitarios, la fisioterapia manual consigue algo que las máquinas de ultrasonidos, láser o magnetoterapia no pueden lograr: obtener una información precisa, real y muy ajustada sobre la realidad del paciente.
La terapia manual se ha demostrado muy eficaz para corregir problemas de movimiento y distintos niveles de rigidez, si bien es cierto que exige de profesionales adecuadamente formados y capaces de comprender bien las necesidades del usuario para atacar justo aquellos puntos de dolor más afectados en cada sesión.
Precisamente por lo que hay de trabajo personal con el paciente, clínicas como la cordobesa Arias ha formado a su equipo para que las técnicas utilizadas mayoritariamente con sus pacientes respondan a esta tendencia fisioterapéutica. Y han observado una serie de ventajas en los tratamientos que destacan a continuación:
Evaluación en tiempo real
Pocos elementos de diagnóstico son tan efectivos para el fisioterapeuta como sus propias manos.
A la hora de identificar nudos, tensiones o zonas doloridas, nada como pasar por encima con los dedos y notar tanto los cambios en el organismo del paciente como sus respuestas al tacto.
El hecho de trabajar con terapias manuales permite que, en todo momento, el especialista tenga información en tiempo real sobre el estado del paciente y la manera en la que está recibiendo el tratamiento, lo que permite realizar ajustes de manera inmediata.
Esto es muy diferente a lo que ocurre con las máquinas, que trabajan con parámetros concretos que ‘atacan’ a las dolencias por igual durante toda la sesión de trabajo en la clínica.
En este tipo de abordajes se trabaja con las siguientes técnicas:
- Terapia articular: movilizaciones encaminadas a mejorar el rango de movimiento de las articulaciones.
- Terapa miofascial: masajes con movimiento activo y deslizamientos de carga neural.
- Terapia neural: movilizaciones y estiramientos de troncos nerviosos periféricos.
- Terapia visceral: masajes y presiones sobre los órganos y vísceras del torso.
Ataque directo a los puntos de dolor
Las máquinas de infrarrojos o las placas de alta frecuencia son efectivas, pero por su propia construcción no atacan a un punto concreto muy específico, sino que trabajan por zonas.
Las manos del terapeuta son mucho más efectivas: con las yemas de los dedos pueden llegar a zonas fundamentales de las dolencias, como los puntos gatillo, o seguir las fibras de un tendón para aliviarlo cuando se encuentra sobrecargado por cualquier motivo.
Menos consecuencias derivadas del tratamiento
El uso de las manos es menos invasivo que el tratamiento basado en máquinas.
Desde un punto de vista objetivo, aplicar dispositivos de infrarrojos u ondas está limitado por los propios efectos que provocan en el paciente. Esto es especialmente importante en el caso de personas con marcapasos, ciertas prótesis, etc.
En esos casos, la terapia manual es la forma más recomendada de tratamiento, pues no está asociada a efectos secundarios que puedan generar un problema en el paciente.
Todos estos puntos justifican que ciertas clínicas hayan priorizado la terapia manual frente a otras fórmulas que se han impuesto en los últimos años en los centros de fisioterapia de todo el país.


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